Mi opinión respecto de nuevos impuestos en México.
A sugerencia de nuestro amigo José Luís Chiquete y porque los 140 caracteres de mi cuenta de Twitter son muy pocos para expresar mi opinión, considerando que tratamos de evitar tocar temas políticos en Alcance Libre, externo mis opiniones y comentarios respecto del impuesto al 3% para depósitos en efectivo, impuestos a telecomunicaciones, alcohol y cerveza, aumento del ISR del 28 al 30% y aumento del IVA del 15 al 16%.
La economía mexicana atraviesa quizá uno de sus peores momentos en la historia del país. ¿De quien es la culpa? En buena parte son consecuencia de factores externos (crisis financiera mundial, principalmente), pero siendo objetivos, y considerando que muchas economías del tercer mundo están en recuperación, la culpa es de los políticos mexicanos, quienes en su afán de fastidiarse entre si, se han llevado al país entre las patas.
Es imperdonable que se pretenda cobrar un impuesto por depósitos en efectivo mayores a 15 mil pesos. Sumado a las elevadas comisiones bancarias, lo único que se va a lograr con este nuevo impuesto es que la gente eventualmente deje de hacer uso de los bancos y vuelva a hacer uso de los cochinitos y a guardar el dinero bajo el colchón. Los únicos beneficiados con esta medida será la delincuencia organizada que ahora tendrá en cuenta la posibilidad de que las víctimas tengan dinero guardado en casa.
Impuesto a las telecomunicaciones: México tiene un considerable atraso respecto a otros países se imponga un impuesto. Tenemos tarifas abusivas (800 dólares en promedio por un DS0, 2 mil dólares en promedio por un E1) en lo que respecta a enlaces dedicados para las empresas y tarifas de primer mundo en servicios de acceso a Internet de tercera. Para los políticos será un botín de 21 mil 677 millones de pesos.
Como ya es costumbre, quienes van a pagar los platos rotos, los errores de los políticos (de todos los partidos), serán nuevamente los contribuyentes. Los mismos de siempre. Gracias a esto, la economía informal y subterránea van a verse incrementados durante 2010. Lejos de que el gobierno consiga recaudar más impuestos, opino que en realidad habrá menos gente que quiera pagarlos.
Sería mejor ponerle un tope salarial a los funcionarios públicos, porque muchos de estos se asignan sueldos que son un verdadero insulto para quienes se rompen la espalda a diario para ganarse unos miseros pesos. A mi se me ocurre una idea genial: ¡Salario mínimo a los todos funcionarios públicos y políticos, sobre todo sus líderes, para que vean lo que se siente! Y se me ocurre otra igual de buena: ¡Auditoría de hasta el último centavo gastado!
Sería mejor reducir el presupuesto a los partidos políticos, los verdaderos parásitos del pueblo. ¿Cuantos millones de pesos se van literalmente al bote de la basura cada tres años con toda la propaganda electoral?
Sería mejor fomentar la creación de nuevos empleos y aumentar el número de contribuyentes fiscales facilitando la creación de nuevas empresas y haciéndoles a éstos más fácil y transparente poder pagar sus impuestos. El sistema parece fue diseñado para obstaculizar la creación de nuevas empresas y estar diseñado para exprimir a las pequeñas y medianas empresas para permitir que solo sobrevivan las grandes empresas.
Con la aprobación de nuevos impuestos, lo único que van a lograr los políticos mexicanos es que la gente quiera dejar de pagar éstos. México pierde. Los mexicanos sufrirán. Como siempre, los políticos serán los principales beneficiados con todo el botín que se va a lograr, por el cual, como cada tres años, se pelean para definir quien dirigirá el gran negocio, de cientos de miles de millones de pesos al año, que representa explotar y exprimir al pueblo mexicano.
¿Acaso es muy difícil copiar los modelos exitosos de países que han tenido éxito económico y en los cuales sus ciudadanos viven felices y comen tres veces al día? Parece que si es difícil, porque México es el país de la cultura de la tranza y la corrupción. México es un país donde la verdadera clase privilegiada es la clase política, y todo los demás solo somos rehenes de ésta. Desde López Obrador hasta Felipe Calderon. Lo único que realmente interesa a todos los políticos es el jugoso botín que representan los impuestos que nos obligan a pagar. Los mexicanos pagamos hasta el último centavo del sueldo de los políticos que nos gobiernan, sean electos o legítimos o como quieran etiquetarlo. ¿Cómo lo agradecen? Cobrando más impuestos.
Por menos de lo que ocurre hoy en día en México, donde somos explotados por la clase política, fue que comenzaron la guerra de independencia y la revolución mexicana. Claro que en esos tiempos se carecía de un complejo sistema educativo y cultura que girasen en torno a lograr hacer dócil, indiferente y sumiso al pueblo, pero esa es harina de otro costal que amerita meditar y reflexionar por separado.
Lo único que veo es que en un futuro muy cercano habrá una explosión en el crecimiento de la economía informal, la caída y desaparición de miles de pequeñas y medianas empresas, y que la mayoría de los mexicanos acabaremos viviendo al día, seguramente trabajando en un puesto en algún tianguis callejero.
Con esto desahogo mi coraje y manifiesto mi inconformidad con las decisiones de la clase política mexicana. Y como probablemente se pondrá de moda: A mi no me echen la culpa, yo anulé mi voto las elecciones pasadas.












