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¿Realmente qué tan amistoso es un iPad con el medio ambiente?

Hace un par de meses, Daniel Goleman y Gregory Norris publicaron un muy buen artículo en el New York Times respecto de si realmente un iPad es tan amistoso con el medio ambiente si se utiliza como lector de libros electrónicos, comparándolo con la lectura de libros tradicionales, completamente tangibles y hechos de papel. Mi esposa, Blanca Caullieres y yo nos dimos a la tarea de leer, analizar este interesante artículo.

Gracias a los lectores de libros electrónicos, como iPad de Apple y Kindle de Amazon, que han revolucionado el mercado gracias a sus vastas librerías con [intangibles] títulos digitales, seguramente algunos ávidos lectores se pregunten sí los libros de papel algún día se volverán obsoletas reliquias. Pero ésto también genera otra pregunta... ¿Qué es más amigable con el medio ambiente: un lector de libros electrónicos o un buen libro?

Para encontrar la respuesta, se puede tomar como base el ciclo de vida del producto, durante el cual es posible evaluar el impacto sobre el medio ambiente de cualquier producto durante cualquier etapa de su existencia. Es decir y en el caso de los libros tradicionales, desde el primer corte de papel, hasta el día en que la portada se descompone en la basura. Con este método es posible determinar cual es la forma más verde de leer.

Los materiales.

Un lector de libros electrónicos requiere la extracción de 15 kg de minerales. Éstos incluyen trazas de metales exóticos como columbita-tentalita, frecuentemente obtenidas de zonas en guerra de regiones de África y también se requieren alrededor de 300 litros de agua durante los procesos de producción de las baterías y los circuitos integrados, que a su vez implican el uso de trazas de metales refinados, como el oro.

Un libro hecho de papel reciclado consume cerca de 200 gramos de minerales. Se requieren sólo 7 litros de agua para procesar la pulpa, que es comprimida y secada en caliente para fabricar el papel.

La manufactura.

Los combustibles fósiles involucrados en la manufactura de un lector de libros electrónicos, junto con la vasta cadena de producción de consumo de electrónicos requiere una relativamente alta cantidad de energía, usando 100 Kilowatt/hora de combustibles fósiles y resultando en 30 kg de dióxido de carbono.

Un solo libro de papel, reciclado o nuevo, requiere una cantidad de energía que equivale a 2 Kilowatt/hora y 100 veces menos de emisiones de gases de invernadero que los producidos al fabricar un lector de libros electrónicos.

La Salud es la unidad de comparación, donde el «ajuste de vida por discapacidad en años,» es el lapso de tiempo en el que alguien pierde la habilidad de uso, digamos por exposición a materiales tóxicos liberados al aire, al agua, al suelo en cualquier parte del proceso.

Para ambos, los mayores impactos a la salud provienen de la emisión de partículas liberadas como son el nitrógeno y los óxidos sulfúricos, que viajan directamente a nuestros pulmones, empeorando el asma y la tos crónica e incrementando el riesgo de muerte prematura. Los efectos adversos en salud, sustraídos de hacer un lector de libros electrónicos está estimado en 70 veces mayor que aquellos generados de hacer un solo libro.

Transportación.

Un relativo punto a favor para los lectores electrónicos. Sí alguna vez en la vida se ha ordenado un libro a través de tiendas en linea, como Barnes & Novell o Amazon, éste pudiera llegar a viajar hasta 800 kilómetros por aire (o más, dependiendo la localización geográfica), origina más o menos la misma cantidad de contaminación y desperdicio que el fabricar el libro en primera instancia. Conducir el automóvil 8 kilómetros hacia una librería y de regreso, origina casi 10 veces más contaminación y desgaste de recursos que los que generó el producirlo.

Se necesitaría viajar el equivalente de 480 kilómetros a una tienda para crear el equivalente de impacto tóxico en la salud que implica fabricar un solo lector de libros electrónicos —aunque hay que considerar que cualquiera puede hacer eso y mucho más cada vez que uno se transporta a los centros comerciales para comprar un libro nuevo, como por ejemplo surtir una despensa, comprar ropa y otros artículos.

La lectura.

Si uno gusta de leer por las noches en la cama, por una hora o dos, la luz que se consume será mayor que la que se usa cuando se recarga la batería de un lector de libros electrónicos, que tiene una pantalla altamente eficiente en el consumo de energía; pero si se lee a la luz del día, la ventaja se va directo a un libro común, pues es innecesario encender la luz para hacerlo.

Desecho.

Sí un lector de libros electrónicos termina siendo «reciclado» ilegalmente, de forma que trabajadores ilegales o los niños en los países del tercer mundo lo desmantelen a mano, éstos se expondrán a una gran cantidad de substancias tóxicas, peligrosas para toda la población en general que sea expuesta a éstas. Sí se hace a través de un procedimiento legal —por ejemplo, incineración a alta temperatura, con los mejores controles de emisiones y recuperación de metales— entonces el «ajuste de vida por discapacidad en años» sera mucho menor para los trabajadores.

Sí un libro de papel termina en el basurero, su descomposición genera el doble de la emisión de los gases de invernadero e impacto tóxico que lo que generó su manufactura.

Para los libros de papel, algunas de éstas cifras irán mejorando con le tiempo, pues cada vez más libros son impresos utilizando tintas a base de Soya y cada vez son menos los libros impresos con tintas basadas sobre petróleo. Además, los libros de papel producidos hoy en día utilizan papel reciclado u obtenido a partir de bosques bien administrados y que son producidos en molinos de pulpa, sin utilizar cloro para blanquear el papel.

Por su parte, la industria de electrónicos está tratando de reducir el uso de químicos tóxicos a fin de mejorar las condiciones del trabajador y su seguridad a lo largo de toda las cadenas de producción foráneas.

Conclusiones.

Así que... ¿Cuantos volúmenes se deben leer para que el costo de un lector de libros electrónicos sea recuperable? ¿Podemos considerar el bajo índice de lectura de los países de América Latina?

Con respecto al consumo de combustibles fósiles, uso de agua y consumo de minerales, el impacto de recuperación un lector de libros electrónicos se justifica hasta los primeros 40 a 50 libros. En cuanto a calentamiento global, se justifica luego de los primeros 100 libros; en lo que refiere a las consecuencias a la Salud humana, se encuentra en el punto medio de lo anterior, es decir, alrededor de los primeros 70 a 75 libros.

Por tanto y mientras se mejoren los procesos de producción y materiales de los lectores de libros electrónicos, la forma más virtuosa y amistosa con el ambiente para leer un libro, continua siendo: la forma tradicional, es decir, leyendo libros de papel, la cual el medio ambiente agradecerá aún más yendo caminado hacia cualquier librería cercana al hogar.

Fuente de información: New York Times.


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Si vieras la cantidad de papel que se desperidia en las oficinas digase de gobierno y de la iniciativa provada... Creo que aun seguimos siendo irresponsables en el uso de nuestros recursos naturales..

Apenas en la oficina donde laboro estan optando por imprimir (a necedad mia despues de mucho tiempo) en PDF y creo que se han ahorrado muucho en papel...

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