X-Men #1 y Superman #75. Éstos fueron dos de los cómics más vendidos de la emblemática década de 1990, publicados sólo unos años antes de que explotara la burbuja especulativa tras el legendario «boom del cómic» de esa misma década. A pesar de tratarse de dos increíbles ejemplares que conservo en mi colección de más de 5 mil cómics, ninguno de los dos es particularmente valioso desde el punto de vista monetario y explico más adelante con detalle el porqué.

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X-Men #1, por Chris Claremont, Jim Lee, Marvel Comics, octubre, 1991.

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Superman #75 (volumen 2), por Dan Jurgens y Brett Breeding, DC Comics, enero de 1993.

La historia es la siguiente.

A principios de la década de 1990, muchos coleccionistas de tarjetas de béisbol se impresionaron con el altísimo e inusual precio de alrededor de 20 mil de dólares con que se vendió en una subasta un ejemplar de Action Comics #1 de junio de 1938, la primera aparición de Superman. Los coleccionistas de tarjetas de béisbol pensaron que si compraban cientos de ejemplares de algunas historietas y esperaban algunos años, éstos se podrían vender en a precios altísimos y multiplicar decenas y cientos de veces sus inversiones. Está tendencia hizo que las industria del cómic tuviese un importante incremento en la demanda y muchos títulos comenzaron a imprimirse por millones de unidades para satisfacer ésta. Las acciones de compañías como Marvel Comics subieron de precio a niveles históricos.

Lamentablemente la burbuja explotó cuando los especuladores descubrieron muy tarde que lo que hace valioso a un cómic no es una portada especial, la primera aparición de un personaje o un evento singular, sino su rareza y escasez. Durante la segunda guerra mundial, en EE.UU. se realizaron campañas continuas de reciclaje de papel y ahí fueron a parar la mayoría de los ejemplares de los cómics de la denominada Era Dorada del Cómic. Sólo sobreviviendo aquellos cómics que quedaron olvidados en desvanes y sótanos.

Action Comics #1 se vendió en una subasta en casi 20 mil de dólares porque es un cómic increíblemente raro de encontrar y se estima existen sólo un par de docenas de ejemplares en todo el mundo. Por otro lado, cómics de los cuales se imprimieron millones de unidades como ―X-Men #1 y Superman #75― difícilmente se vuelve valiosos luego de algunos años. Los especuladores perdieron millones de dólares y se quedaron con miles y miles de cómics que pocos querían comprar.

Debido a que los especuladores dejaron de comprar, la burbuja especulativa de la industria explotó y las ventas cayeron dramáticamente a mediados de la década de 1990. Marvel Comics y DC Comics pasaron de de publicar alrededor de un centenar de títulos mensuales cada uno, a reducir sus números de títulos publicados a tan sólo un par de docenas.

Repercusiones de la burbuja especulativa del cómic.

En 1996 Marvel Comics se declaró en quiebra. Para sanear sus finanzas tuvieron que adoptar varias medidas entre las cuales se volvió su propio distribuidor ―durante un tiempo― agravando la crisis para el resto de la industria. Encontró respiro tras vender los derechos cinematográficos de muchos de sus personajes ―que eran muy populares durante esa época― para poder sobrevivir; específicamente vendieron lo de derechos cinematográficos de X-Men, Fantastic Four y Daredevil a Twntieth Century Fox; Spider-Man y Ghost Rider quedaron en manos de Sony Pictures; Hulk quedó en manos de Universal Pictures; Punisher quedó en manos de Lionsgate; Blade quedó en manos de New Line Cinema; Marvel básicamente sólo conservó los derechos cinematográficos de aquellos personajes de títulos que eran poco populares en aquella época: Iron Man, Thor, Capitain America, Avengers, etc. y que irónicamente fueron la clave para el éxito de su actual Universo Cinematográfico (MCU).

DC Cómics atravesó dificultades financieras pero logro sobrevivir gracias que era una subsidiaria de Warner Bros.

Jim Lee, famoso dibujante y uno de los fundadores de Image Comics, terminó vendiendo su línea de Cómics y personajes de Wildstorm ―compuesta por Gen13, WildC.A.T.S., Stormwatch y títulos relacionados― a DC Comics en 1998.

Para finales de la década de 1990, cientos de títulos se cancelaron y miles de tiendas de cómics alrededor del mundo desaparecieron tan rápido como se propagaron.

Fue así como la década de 1990 quedó registrada en la historia de la industria del cómic como el capítulo gris. Más amargo y triste que alegre y dulce.X-Men #1 y Superman #75 son dos de los títulos que considero entre los más emblemáticos de éste período.

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